miércoles, 28 de enero de 2009

Por qué conservar la biodivesidad?

¿En qué beneficia a la humanidad invertir recursos económicos en conservar una, varias o muchas especies animales o vegetales? Esta pregunta que parece estar hecha por un ecomista deja de lado muchísimos aspectos que no entran en el juego del mercado y tienen que ver con la valoración y el respeto que le debemos a nuestro planeta y a todas sus especies. La pregunta puede parecer tonta o malintencionada, pero es infinitamente triste que al ser humano se le haya ocurrido hacerla. Las vidas se salvan sin preguntar y sin pedir permiso, aún más si somos los principales causantes del empobrecimiento de las formas de existencia.
Lo único que nos diferencia de los otros animales es la empatía, la capacidad de ponernos en el lugar del otro. Ese sentimiento que nos permite vivir en sociedad y respetarnos, pero que últimamente nos distingue muy poco.
La defensa de la vida tiene que ser una reacción que no se consulta, que no se evalúa, que no se mide ni con dinero, ni con esfuerzo. Tiene que ser la más natural y espontánea de nuestras reacciones.

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